El Poncho de la Hna Elsa (ecj)

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1994

Quien conoce a la Hna Elsa Guzmán sabe de quién estoy hablando y quien no sabe pregunte y le dirán. Por donde anduvo, como Esclava del Corazón de Jesús, en Chile, Santa Fe, La Rioja la recuerdan como una buena mujer, inquieta, alegre, orante, misionera y sumamente celosa por la predicación del Evangelio y la difusión de las vidas de Madre Catalina y de Brochero. Siempre pensando en los más frágiles, un ejemplo: recuerdo que hace más de 20 años en Santiago de Chile, iba con un grupo de mujeres en invierno (con grandes fríos), a servir café a un hospital a los familiares de los enfermos. Otra especialidad de ella es animar a los curas, principalmente a los jóvenes. También a las religiosas, yo misma fui sujeto de sus ánimos y consuelos.

Nació hace más de 80 años en Salsacate, brocheriana por crianza y catalina por formación. Su padre y sus hermanos ayudaron a hacer la Iglesia de su pueblo y las hermanas Esclavas de Brochero la educaron y le hicieron gustar del Corazón de Jesús y de los Ejercicios Espirituales. Hablar con ella da ganas de ser bueno, de ser alegre, y de estar largos ratos escuchando sus anécdotas y andanzas. No deja de emocionarse por el paso de Dios por las personas y por su corazón, a veces se enoja, pero le dura poco, su sonrisa franca le gana a su ceño fruncido.

Quien vaya a Cura Brochero la encontrará en el Santuario o en el Museo recibiendo peregrinos, contando la historia del Padre Brochero y de Madre Catalina.

Hace un par de años el Obispo de Cruz del Eje le regaló un poncho y la facultad de imponerlo a quien necesite y así pasa horas, dando el don de su sonrisa y la santidad del cura. Y lugar donde va de visita o vacaciones lo lleva para compartirlo y así lo hará siempre. Como decía Madre Catalina, Las Esclavas deben volar como ángeles veloces. Y a donde ella vuele dese su comunidad de Brochero con su poncho seguirá dando consuelo y abrogando a muchos.

Hermana Elsa Guzmán, una santa de la puerta de al lado…la encontrarán por su poncho y su sonrisa que no se le gastó a pesar de su edad, al contrario…ha crecido del mismo modo que creció en ella el amor al Corazón de Jesús.