Los 27 Catalinos de abril 2021 Catalina, la Madre

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Propuesta mensual Oración Familia Carismática. Comunidad de las Hnas. Esclavas en Tucumán.

Quien ha tenido contacto con ella tiene en su memoria una palabra que sobresale sobre otras. Después de oír a tanta gente nombrarla, una palabra resuena, una palabra se repite en las frases de las personas, esa palabra brota de cada corazón.
Parece que no hubiera otra más adecuada para Catalina. Será por eso que aún después de su beatificación seguimos llamándola así, Madre.

Es que las experiencias de tantos (los que compartieron con ella en su época y los que vivimos ahora), tienen que ver con la cercanía, la protección, el cariño, la seguridad encontrada, la amabilidad, su audacia al actuar en favor de sus hijos, la esperanza que contagia, el amor, la maternidad.

La Hna. Ana de la Cruz cuenta que …”la Madre Fundadora, al aproximarse al ocaso de su vida, se mostraba más amante de sus hijas, más interesada por el caro Instituto…Sentada delante de su mesita, oía a las que iban a hablarla y despachaba los asuntos, allí comía, allí oraba… ¡Cuántos actos edificantes vieron sus hijas!” (Apuntes, pág. 295).

Encontrarse con Madre Catalina representa un cambio en la vida, porque en cada detalle ella logra mostrar a Jesús, su Amo, indica el camino para encontrarlo y anima a seguirlo. De repente podemos darnos cuenta de que Catalina estuvo acompañando esos pasos, animándonos con suavidad a concentrarnos en el Señor.

Por eso, en un día como hoy, en que celebramos su maternidad, dirijámonos a ella niños, adolescentes, jóvenes, adultos, Hermanas, cada uno con su propia voz.

Aquí le hablamos como madre 

Querida Madre Catalina a veces te pareces a mamá porque te doy la mano y no tengo miedo. Gracias Madre Catalina, me gusta rezarte cada día.
Madre Catalina siento que me entiendes, pasaste tantos problemas en tu vida, por eso creo que estás conmigo, sabes lo que vivo yo. Ayúdame a vivir mejor.
Catalina tiene una fuerza que llama la atención, esa mirada, poderosa y a la vez dulce, de madre. Es la mirada de quien arriesga todo por sus hijos. Acompáñanos en nuestra vida de jóvenes.
La Madre Catalina es admirable. Sigue sorprendiendo su vida tan entregada a cumplir su Sueño Dorado, que es el deseo que Dios le puso en su corazón. Y lo mejor es que ese Sueño somos nosotros, sus hijos.
Madre querida, gracias por tener tu mirada puesta siempre en Dios, por mirar la realidad y encontrarle sentido en medio de las dificultades. Gracias por conocer personalmente a cada una de tus hijas, por tus apodos cariñosos, por levantarnos el ánimo con tus palabras. Gracias por aceptar ser Madre de esta Gran Familia.