Dra. Pediatra Sandra Navarrete, Tucumán. Misión Wichi 2019.

7 de Agosto de 2019. Comunicación @MadreCatalina

Testimonio de Dra. Sandra Navarrete. Pediatra. 

¿Cómo surge mi participación en la Misión Wichi? De varias charlas muy interesantes entre mi hermana (hna. Sonia Navarrete) y madre Marita Barrionuevo.

Un viaje muy largo, muchas horas en el auto, siempre en grupo, en caravana, con paradas organizadas para break. Tuvimos muchos inconvenientes en la ida, se nos pinchó una rueda justo en la última Estación de servicio donde cargamos combustible. La rueda estaba totalmente en llanta, ”parecía un paso atrás”, pero nuestros compañeros de misión hicieron que sólo fuera un simple contratiempo, sacaron y cambiaron la rueda y a la dañada, la llevaron a parchar.

Soy celíaca y no sabía que había que llevar comida para el viaje, así que no tenía nada para comer, ni cubiertos ni nada, y para peor los demás llevaban para preparar y comer sandwich de milanesa, o sea, nada que pueda compartir, o eso pensaba… hasta que Silvia me ofreció comida que maravillosamente tenía preparada y separada sin TACC, un bife, tomate y huevo duro, gran solidaridad!!

Cuando llegamos a la escuela, entre todos limpiamos los lugares donde dormiríamos, algunos chicos inflaron los colchones para dormir, pero el nuestro estaba pinchado, así que tuvimos que inflarlo cada 2 horas durante toda la primera noche.

Para la segunda noche nos consiguieron”casi mágicamente una colchoneta” y para la última, un grupo que volvía nos prestó un colchón inflable y no dormimos más en el piso. Todo el tiempo estaba la presencia de Dios a nuestro lado y la solidaridad del grupo.

Tantos contratiempos me hicieron pensar que quizás no debí haber utilizado mis vacaciones para ese viaje, pero poco a poco fui volviendo atrás en mis palabras. La primera mañana, los encargados de la comida tenían listo el desayuno, no faltó nada y eso que no habíamos llevado los utensilios necesarios. Me impactó el acompañamiento del grupo de sumarse a mi problema de alergia alimentaria y sin ningún problema cocinaron y comieron lo mismo que yo. Inigualable el respaldo.

En la Posta sanitaria

Todas las tareas de la misión estaban organizadas en grupos, el mío se encargaba de asistir a la Posta sanitaria y atender a los pacientes que llegarían, no solamente niños, la cual es mi especialidad, sino también adultos porque había mucha necesidad de consulta médica.

Mis compañeras de trabajo fueron PaulaYani (encargadas de farmacia), organizaron toda la medicación y estuvieron dispuestas para proveerme de los tratamientos necesarios; y Silvia (mi secretaria ejecutiva), anotaba y describía las patologías y tratamientos realizados, dejando registro de los pacientes que necesitaban consulta con especialistas en centros de mayor complejidad.

Los pacientes, gente muy humilde y sencilla, niños que no hablaban español y sus madres en lenguaje sencillo expresaban los síntomas que tenían, gente muy cálida, respetuosa y educada, a pesar de que tenían dolor y dificultad respiratoria, no se quejaban. El último día atendí más de 50 personas en una tarde y cuando volvimos a la escuela donde nos alojábamos, mis compañeras de grupo con mucho cariño y amabilidad infinitas, me prepararon el baño de agua caliente para aliviar mi cansancio.

Dios con nosotros

Cada mañana y cada noche teníamos un momento espiritual, preparado especialmente por los misioneros. La presencia de Dios en las oraciones, en las acciones, en las palabras, en los compañeros, en la gente que asistimos.

Tantas palabras tiene la lengua española y resulta difícil expresar tan maravillosa experiencia. Participé de esta misión con el objetivo de auxiliar, curar y sanar, en realidad la ayuda fue para mí.

Por último, destacar que el grupo de misioneros nos hicieron sentir parte de la familia, la solidaridad sin límites, el cariño y amor en sus palabras y acciones, la espiritualidad en cada momento, también la alegría y diversión sana en momentos de esparcimiento.

GRACIAS MISION WICHI, HERMANAS ESCLAVAS, JÓVENES POR EL REINO. GRACIAS A DIOS. POR LLENAR MI CORAZÓN DE DIOS, ALEGRÍA Y REPARACIÓN.